Lin Yu regresó a su pequeña cabaña con el diario y las fotografías. La brisa exterior movía suavemente las cortinas. Colocó la caja sobre la mesa y hojeó cada página con detenimiento, como si estuviera tocando los recuerdos del pasado. Entre líneas se vislumbraban la emoción de la juventud, las risas del verano y ese pacto puro pero secreto.
Decidió ir a la biblioteca del pueblo en busca de algunas pistas. En los pasillos entre las estanterías, el aire olía a papel. Revisó viejos archivos de periódicos en busca de los nombres de las personas que aparecían en las fotografías. En el diario no había ningún nombre, pero al dorso de una foto había escrito: “Para la futura tú — sin importar cuándo, recuerda siempre la orilla del río en verano”.
Justo cuando Lin Yu estaba absorta en sus pensamientos, una bibliotecaria anciana se acercó y, al notar la foto que sostenía, dijo: “Esta foto es de hace diez años. La persona que buscas podría llamarse Lin Chen; solía tocar la guitarra junto al río en aquel entonces”.
Lin Yu sintió un escalofrío en el corazón, sin esperar toparse así de pronto con el pasado del pueblo.
